Thursday, 27 October, 2005...7:49 pm
88 Años después

La última vez que vieron a los Medias Blancas de Chicago en un clásico de otoño antes de este fue en el año 1959. Su última coronación en 1917 y la peor mancha en toda la historia de las Grandes Ligas cuando los “medias Negras” de 1919 se vendieron a los apostadores para dejarse vencer ante a los Rojos de Cincinati en la Serie Mundial. Pues todo eso ha quedado atrás, ha sido borrado, enterrado y por mucho tiempo en Chicago no se hablará del tema. Estos nuevos Medias Blancas de Chicago, en que nadie creía, por que hay que ser sinceros, ¿Quién daba a que ellos llegasen a los Play Off? Una división que era dominada por Minesota en los últimos años, Tigres de Detroit construyó un equipo para grandes cosas pero que no demostró nada e Indios como “sorpresa”. Solamente la Gerencia y Oswaldo Guillén más que nadie creían en la filosofía del “Béisbol Inteligente” que muchos bromeaban e incluso me atrevería a decir se burlaban. No apostaban a ellos luego de las salidas de José Valentín, Carlos Lee y Maglio Ordóñez, piezas valiosísimas en el conjunto patiblanco pero para Ozzie no les servía ninguno de ellos.
El relevo de Chicago, cuestionado por tener en promedio más de 15 días sin lanzar, fue la punta de lanza para terminar con blanqueo incluido con unos Astros que no dieron en ninguno de los 4 encuentros el batazo clave para revertir su suerte. A su vez Phil Garner le pegó la presión en momentos claves, de sacar un pitcher, traer un bateador emergente, esto aprovechó una y otra vez Guillén que no dejó escapar cada oportunidad para demostrar su juego. Será recordado por muchos tanto el 3er juego por lo extenso que fue, como el 4to juego por lo rápido pero dramático en la parte final del partido.
Freddy García y Brandon Backe se enfrascaron en un duelo de mucha intensidad. El venezolano, que alguna vez perteneció a los Astros de Houston, demostraba en los innings iniciales que iba en busca de la barrida, Backe por su parte tenía consigo dar todo para alargar esto. En el final del sexto, cuando venía la hora de la presión para Chicago, Guillén empieza sus estrategias muy bien dadas. Con dos hombres en bases y dos outs en la pizarra, manda a lanzarle boleto intencional a Mike Lamb y dejar las bases llenas para pitcharle a Jason Lane, que es un bate más vulnerable que el zurdo. Un turno muy disputado ya que necesito de hasta 9 lanzamientos para dominarlo con ponche. Abriendo la 7ma me gustó las estrategias de ambos managers por que primero Phil Garner, ve que luego de dos outs Aaron Rowand conecta hit y Joe Crede (para mí tuvo que ser el MVP de la serie) un doblete para tener hombres de segunda y tercera, sabe que si le da boleto intencional a Uribe, estaba en círculo de espera Carl Everett que sustituiría a Freddy García. Prefirió fajarse con el dominicano que a la postre sería ponchado con berrinche incluido de Guillén por que “mató” un inning Que se pintaba bueno para ellos.
Como dije que ambos managers en ese inning Utilizaron buenas estrategias, el manager venezolano optó por seguir dejando a “El Torpedo” en la lomita que le da el 7mo sin ninguna complicación. Aquí quiero agregar algo. Jeff Bagwell entró a batear luego de dos outs por el turno del pitcher Backe que estuvo durante el episodio calentando para batear, sin embargo Phil Garner lo sacó sorpresivamente, digo sorpresivo por que a lo mejor lo iba a dejar y si metía en apuros con el primer bateador del 8vo episodio a lo mejor traía a Lidge de una vez. Bagwell demostró que no tuvo el aplomo necesario cada vez que lo llamaban a batear de emergente. En ese inning 8 se evidenciaba como Guillén conoce a sus White Sox. Buscaba abrir con alguien que corriera bien, que diera e incluso un infield hit y en vez de traer a Carl Everett de una vez manda a Willie Harris a batear quien conecta hit ante Lidge que definitivamente le pesó mucho este octubre para él. Me preguntaba si Guillén tendría las agallas de mandar a Harris a robar segunda teniendo a Scott Podsednik, pues mí imaginación fue mucha y el toque de sacrificio era lo ideal. Sacar a Carl Everett a batear en lugar de Tadahito Iguchi fue lo mejor que pudo hacer. Es que ese par de movimientos en el juego les dio al final el triunfo y lo que hace en traer al bateador indicado en el momento justo, fue la diferencia. Con Harris en tercera y dos outs, la mesa estaba servida para Jermaine Dye, que no le quiero quitar el crédito por su hit y su premio de MVP pero en verdad Joe Crede se lo merecía más que él.
El relevo de Chicago en el octavo estuvo tambaleante, al final pudo salir del apuro. Politte releva a un García que sacó su clase. Luego de dominar a Biggio, recibe a Taveras con un pelotazo y este a su vez avanza a segunda por un pitcheo descontrolado del mismo Politte. Esto obliga a Guillén a replantear las cosas y darle las cuatros malas a Berkman para enfrentar a Morgan Ensberg de nuevo en una situación similar vivida en el juego número uno. Nuevamente Ensberg falla, no si antes por lo menos mover a Taveras hasta la tercera. Aquí POR FIN Phil Garner entendió las reglas del librito. Zurdo contra zurdo, hay que sacar al bateador zurdo. Venía Cotts a enfrentarse nuevamente como en juegos anteriores a Lamb, Garner lo saca y mete a José Vizcaíno. Aunque fallara con roletazo por los lados de Juan Uribe, tuvo que el dominicano mostrar su brazo, quizás en años anteriores, Vizcaíno fuera llegado a salvo pero como dice un amigo mío “Ya no somos los mismos”.
Juan Uribe se revindicó con Guillén y toda Chicago. Primero por el error de infarto cometido en 3er juego de la serie y por lo “goloso” que estaba en el 7mo inning. Luego del hit de Jason Lane, el sacrificio de Ausmus, vino Chris Burke que dando un fly da foul, por donde menos imagina uno que jugador alguno iba a llegarle casi quitándole la pelota de los fanáticos, Juan Uribe hace la jugada de la temporada, por la situación, por lo que se jugaba, por lo decisivo, por que era la Serie Mundial. Esa jugada me recordó mucho a la que hizo Dereck Jeter el año pasado pero más aparatoso, cuando se lanzó hacía los aficionados y su cara pagó las consecuencias de una jugada que sin duda será recordada por varios años. El out del título de los White Sox fue más que electrizante como Uribe, ahora hacia delante, con un Bobby Jenks que no pudo alcanzar los botes que daba la conexión de Orlando Palmeiro y el dominicano en plena carrera con un balazo a la primera, en jugada chiquitica pero out, terminó con 88 años de espera de toda una ciudad que está dividida por dos equipos, Medias Blancas y Cachorros pero que hoy en día deben celebrar ese título como una sola.

Es que el béisbol trae tantas cosas que uno no se imagina en verdad. Scott Podsednik en los 507 turnos consumidos durante la temporada no había dado ningún cuadrangular, es más tenía 586 turnos sin conectar uno, en esta post-temporada dio dos en apenas 49 veces al plato, uno de ellos para dejar en el terreno en el segundo juego de la Serie Mundial. A.J. Pierzynski en 128 partidos jugados en la ronda regular no se robó ninguna base y en esta post-temporada en 12 juegos se robó dos. Willie Harris tuvo 3 turnos en toda la post-temporada, 2 de ellos en la Serie Mundial y conectara sencillo. Chicago terminó con marca de 11-1 en esta post-temporada, igualando el record que poseía en solitario los Yankkes de Nueva York en 1999. Tuvo marca perfecta de 6-0 como visitante (uno en Boston, tres en Anaheim y dos en Houston).
Quedará la interrogante ahora si Guillén abandona o no el barco como el mismo durante la crisis que se encontraba en el mes de agosto dijo. Anoche lo noté un poco callado, no podría creer lo que han logrado y en español solamente puedo decir, entrecortado y con mucha humildad: QUE VIVA VENEZUELA!
Nosotros tenemos que decir: ¡VIVA GUILLEN, VIVA FREDDY Y VIVA MEDIAS BLANCAS!
Jean Carlos “El Comandante” Arias Troisi












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